El Mule Carajonero

IZADO DE LA ENSEÑA ESPAÑOLA EN PUERTOCHICO

 

El alcalde de Santander confía en que la bandera nacional "verá algún día como España amanece en paz"

Unas 500 personas asisten en la capital cántabra al izado de una bandera española de 70 metros cuadrados con un mástil de 25 metros
El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, mostró hoy su confianza en que la bandera nacional izada hoy en la ciudad "verá algún día como España amanece en paz, la paz de todos, la que nos hurtan desde hace casi medio siglo esos poquísimos asesinos cobardes que no representan a nadie.
El regidor santanderino realizó estas aseveraciones durante su discurso en el acto de izado de una gran bandera nacional en la Glorieta de Puerto Chico, en la Plaza Matías Montero, con unas dimensiones de siete por diez metros y un mástil de 25 metros.
Al acto asistieron además el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla; el presidente del Parlamento, Miguel Ángel Palacio; el delegado de Gobierno, Agustín Ibáñez; representantes del equipo de Gobierno y los grupos municipales de la oposición, además de unos 500 vecinos entre los que se habían repartido banderas españolas.
El alcalde de Santander recordó el reciente atentado contra el empresario vasco Ignacio Uría, del que la bandera, "tan sensata como sensible", se "duele y conduele". De la Serna señaló que desde el 3 de diciembre, "aún plegada en su paño", la bandera permaneció "a media hasta".
"Me atrevo a interpretar solemnemente que esta bandera alta, que no altiva, y grande, que no grandilocuente, verá algún día como España amanece en paz. La paz de todos, la que nos hurtan desde hace casi medio siglo esos poquísimos asesinos cobardes, que no representan a nadie", aseveró De la Serna.
El alcalde vinculó el papel de la bandera de España y de la Constitución española, y señaló que la enseña izada en ese acto "no es una bandera gigante", sino que "gigante sólo es la españolidad que mueve a Santander a enarbolarla permanentemente en uno de sus rincones más castizos".
"Sus diez metros de largo son muy pocos frente a la largueza casi inmemorial de sus 215 años representándonos. Sus siete metros de ancho son muy pocos frente a la anchura casi inabarcable de los 505.000 kilómetros cuadrados de la España que simboliza", manifestó.
De la Serna confió en que esta bandera "se convertirá en santo y seña muy visible de unos nuevos tiempos que aprenden del pasado para responder eficientemente a los retos insoslayables del futuro" y aseveró que "Santander es hoy mucha España".
Para el regidor, la bandera, frente al mar, "toma hoy como referencia el Cantábrico, y no se compara con él en bravura, sino en galanura". "Frente a frente, Santander se acaba de convertir en rompeolas simbólico de España, de esta España que abanderamos y nos abandera, de todas las españas que hemos sido, somos y seremos", sostuvo, y reiteró que el pueblo de Santander es "siempre orgulloso de su pertenencia a España".

 

 
Historia de la Bandera DE ESPAÑA

Es posible considerar que los vexilos (palabra origen del término Vexilología) utilizados por los legionarios, durante la civilización romana, fueron las primeras insignias empleadas en España. Los visigodos siguieron utilizando este tipo de estandartes rígidos con alguna clase de paño; pero no fue sino hasta la invasión musulmana cuando se comenzaron a utilizar lo que actualmente conocemos como «banderas», ya que el uso de tejidos ligeros en los estandartes, como la seda, tuvo su origen en Oriente, siendo los musulmanes y los Cruzados los primeros en implantar su uso en Europa. Las banderas se convirtieron en guiones y estandartes representativos de Reyes y Señores (específicamente, de sus linajes o casas reales), más que de territorios o naciones, tal como hoy son utilizadas las enseñas nacionales.
Las más tempranas divisas asimilables a primeras banderas de carácter «nacional» de España son los modelos que se utilizaron tanto como torrotitos, pabellones, y banderas de Tierra, en el siglo XVI, tras el matrimonio de Juana I de Castilla (hija de los Reyes Católicos), con el Archiduque de Austria Don Felipe «el Hermoso». Se introdujo entonces un elemento común en las banderas españolas de la época: la Cruz de Borgoña, que, aunque sufriendo ligeras variaciones con cada rey (como en el caso de Felipe II, quien dispuso que el paño blanco donde se situaba la Cruz de Borgoña se cambiara al color amarillo), se convirtió en el símbolo vexilológico por excelencia de España.
Con el advenimiento de la Casa de Borbón con Felipe V, se sustituyó el anterior diseño por otro: las armas reales sobre paño blanco. El blanco (propio de la Casa de Borbón), también era el paño utilizado en el siglo XVIII por las distintas ramas de los Borbones que reinaban en Francia, Nápoles, Toscana, Parma o Sicilia, además de España, por lo que Carlos III decidió cambiar el pabellón nacional de España, para diferenciarse mejor de estas otras naciones.
Es así como el actual diseño de Bandera Nacional surgió con el Real Decreto de 28 de mayo de 1785, por el que Carlos III resuelve la realización de un concurso convocado para adoptar nuevo pabellón de la Marina, eligiendo dos diseños: uno para los buques de guerra y otro para los buques mercantes (civiles), de entre las doce propuestas que le presentó Frey Antonio Valdés y Fernández Bazán, en esa época Secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina (Ministro de Marina).[1] A fin de dar a conocer la nueva enseña, se promulgó una Ordenanza General, que en el tratado IV, título I, disponía:

Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la bandera nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones, he resuelto que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla, colocándose en ésta el Escudo de mis Reales Armas, reducido a los dos quarteles de Castilla y León, con la Corona Real encima; y el Gallardete en las mismas tres listas y el Escudo a lo largo, sobre Quadrado amarillo en la parte superior. Y que las demás Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismo colores, debiendo ser la lista de enmedio amarilla y del ancho de la tercera parte de la bandera, y cada una de las partes dividida en dos partes iguales encarnada y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros Pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo a Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Oceáno, y en el Mediterráneo desde el primero de año de mil setecientos ochenta y seis; en la América Septentrional desde principio de julio siguiente; y en los demás Mares desde primero del año mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento.
Señalado de mano de S.M. En Aranjuez, a veinte y ocho de Mayo de mil setecientos ochenta y cinco.
A. D. Antonio Valdés. Es copia del Decreto original. Valdés.

En 1793 se ordenó que este pabellón, utilizado hasta entonces sólo en los buques de guerra, ondeara también en los puertos y fuertes de la Marina, y finalmente en 1843, por Real Decreto de 13 de octubre, sancionado por la Reina Isabel II se ordena que todas las unidades militares españolas utilicen la misma bandera, a partir de lo cual se la consideró como bandera nacional. Desapareció la variante para «las demás Embarcaciones» (bandera mercante o pabellón civil). Este diseño se conserva hasta nuestros días, aunque ha habido constantes variaciones del escudo. Solamente la proclamación de la Segunda República Española en 1931, durante la que se utilizó una bandera tricolor[2] de franjas horizontales de igual tamaño entre ellas, sustituyéndose en la franja inferior el rojo por el morado, constituyó un paréntesis en su uso.
Escarapela del Ejército del Aire español, con los colores de la bandera
Tras la guerra civil, se volvió a la bandera bicolor, pero con el nuevo modelo de escudo, el modelo de 1938 (aprobado el 11 de febrero de 1938). Posteriormente, se cambió el escudo en dos ocasiones más, con los modelos de 1945 (aprobado el 11 de octubre de 1945), y 1977 (aprobado el 21 de enero de 1977), hasta el actual modelo de 1981.

En relación con el uso de la bandera, el artículo 3 de la Ley 39/1981, de 28 de octubre, establece:

La bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado.

Por su parte, la sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007 aclara:


La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.  

 

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